¿Para quién trabajamos?
La finalidad de la Fundación Guru es atender a personas con el perfil diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista, entendiendo que es un trastorno del neurodesarrollo que a menudo presenta diferentes comorbilidades y procesos evolutivos que varían notablemente en gravedad y naturaleza de la sintomatología.
Cuidamos de una población infantil, juvenil y adulta afectada de Autismo. Actualmente, según los criterios diagnósticos del DSM-5, todos los trastornos generalizados del desarrollo descritos en el DSM-IV-TR quedan integrados en el Trastorno del Espectro Autista. Así pues, según la declaración formal de la American Psychiatric Association (APA), el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno generalizado del desarrollo (no especificado) forman parte de la orientación diagnóstica del TEA.
La comorbilidad u otros trastornos que pueden darse al mismo tiempo con el TEA, es muy significativa en nuestra población y por esta razón la tenemos en cuenta. La sintomatología tanto del trastorno asociado como del TEA, cuando existe comorbilidad, queda alterada de manera que no siempre podemos identificar de manera clara y evidente la existencia de otros trastornos añadidos, viéndose modificada la naturaleza de la sintomatología. Pero aun así, los aspectos clínicos prioritarios en el perfil diagnóstico son los que en el DSM-5 encontramos especificados como criterios diagnósticos del TEA, que son:
A. Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos. Estas deficiencias deben manifestarse (en el momento actual o en momentos anteriores) según diferentes ejemplos ilustrativos que ofrece el propio manual, así como especificar la gravedad actual (Grado 1, Grado 2 o Grado 3) de acuerdo con el nivel de ayuda necesaria en esta área del desarrollo.
B. Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos (en el momento actual o en momentos anteriores):
- Movimientos, uso de objetos o habla estereotipados o repetitivos.
- Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas o patrones ritualistas de comportamiento verbal o no verbal.
- Intereses muy restringidos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad o foco de interés.
- Hipo o hiperactividad a los estímulos sensoriales del entorno.
Debe especificarse la gravedad actual (Grado 1, Grado 2 o Grado 3) de acuerdo con el nivel de ayuda necesaria en esta área del desarrollo.
C. Los síntomas deben estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo.
D. Los síntomas causan un deterioro clínicamente significativo en lo social, laboral o en otras áreas importantes del funcionamiento habitual.
E. Estas alteraciones no se explican mejor por la discapacidad intelectual o por el retraso global del desarrollo. La discapacidad intelectual y el trastorno del espectro autista con frecuencia coinciden; para establecer diagnósticos de comorbilidad entre un trastorno del espectro autista y una discapacidad intelectual, la comunicación social debe estar por debajo de lo esperado para el nivel general de desarrollo.
Es necesario especificar si estos síntomas cursan:
- Con o sin déficit intelectual acompañante.
- Con o sin deterioro del lenguaje acompañante.
- Asociado a una afección médica o genética, o a un factor ambiental conocido (por ejemplo, Síndrome de Rett).
- Asociado a otro trastorno del desarrollo neurológico, mental o del comportamiento
- Con catatonia.
La comorbilidad más frecuente que encontramos en nuestros/as alumnos/as con TEA y que tenemos en cuenta en las intervenciones psicoeducativas son:
Trastorno del desarrollo intelectual:
El Trastorno del desarrollo intelectual se incluye, en el perfil diagnóstico, siempre y cuando la discapacidad intelectual vaya asociada al funcionamiento del Trastorno del Espectro Autista. El aspecto novedoso de este trastorno es que contempla el nivel de gravedad a través de tres dominios: conceptual, social y práctico, que facilitan la comprensión del funcionamiento mental de cada caso.
Trastornos de conducta:
Los Trastornos de conducta que se contemplan dentro del perfil diagnóstico son de naturaleza reactiva a la sintomatología del TEA y su comorbilidad. La agresividad se caracteriza por un pensamiento rígido con funcionamiento adhesivo, dificultades en la flexibilidad, baja tolerancia a la frustración, autorreferencialidad y fragilidad del yo, con dificultades para diferenciarse lo suficiente y simbolizar sin la ayuda de un yo-auxiliar. Las reacciones agresivas asociadas al Autismo y sus comorbilidades, como funcionamientos de tipo psicótico, responden a la actuación del malestar interno, que se manifiesta con desbordamiento y descontrol de las ansiedades debido a la dificultad en la identificación y regulación de los impulsos, a la incapacidad empática de comprensión del entorno y a la gran dificultad para apartarse de pautas conductuales establecidas y ritualizadas.
Trastorno por déficit de atención/hiperactividad:
El Trastorno por déficit de atención/hiperactividad cuando este patrón persistente de inatención está presente en el TEA, agravando la incapacidad de poder atender incluso a aquello que le gusta, aunque las capacidades intelectuales permanezcan preservadas.
Funcionamiento psicótico:
El Funcionamiento psicótico puede mostrarse más a menudo como sintomatología asociada que como trastorno comórbido. Pudiendo manifestarse signos poco elaborados de ideaciones paranoides, dificultades importantes para diferenciar la realidad externa, con trastornos graves en la organización de las funciones cognitivas e instrumentales, déficits graves y persistentes relacionados con las dificultades de comunicación, de investimiento y de control de la vida mental que caracterizan las psicosis.
En ocasiones encontramos cuadros dominados por la discapacidad intelectual y la desarmonía de las adquisiciones, donde el diagnóstico reposa principalmente en la valoración de un núcleo psicótico, cuyas expresiones varían en función de los sujetos y de su evolución. Con la mejora sintomática del funcionamiento psicótico pueden mostrarse con mayor evidencia los signos del trastorno de discapacidad intelectual, que pasan a un segundo plano en caso de crisis psicótica.
Podemos describir el funcionamiento de tipo psicótico cuando los rasgos y mecanismos psicóticos se refieren a algunas de estas manifestaciones:
- Amenaza de ruptura con la realidad, ausencia o desorganización del sentimiento de sí mismo y de los contactos con la realidad.
- Tendencia al desbordamiento del pensamiento por afectos y representaciones de una extrema crudeza.
- Las angustias pueden ser diversas: de aniquilamiento, depresivas o de ataques de pánico.
- Dominio de una relación dual con incapacidad de acceso a los conflictos y a las formas de identificación más evolucionadas.
Predominio de posiciones e intereses muy primitivos.
Criterios de exclusión
Los criterios de exclusión son los siguientes:
• La discapacidad intelectual cuando no presenta comorbilidad con el funcionamiento TEA.
• Trastornos caracterizados por organizaciones de tipo caracterial o psicopático cuando la conducta desafiante, agresiva y con problemas de relación no queda incluida en la orientación descrita anteriormente del TEA y su comorbilidad.
• Trastorno delirante crónico.
• Personas afectadas de TEA y su comorbilidad con deficiencias sensoriales severas o graves.
• Patologías con deficiencias motoras.
• Patologías desencadenadas por traumatismos de accidentes.
• Lesiones orgánicas tipo tumoraciones.
• Patologías deteriorantes progresivas.
• Psicosis tóxicas.
Dada la naturaleza de atención no hospitalaria de la Fundación Guru, deberán ser excluidas las solicitudes de acogida que, aunque cumplan con el perfil diagnóstico, se encuentren en fase aguda o de descompensación grave. Estas son situaciones clínicas que requieren la derivación a los recursos sanitarios adecuados de la red de Salud Mental hasta la remisión de la crisis.
Tal como señala el Consejo Asesor sobre Asistencia Psiquiátrica y Salud Mental del CatSalut, estamos de acuerdo en que la valoración de la gravedad del Trastorno depende de la combinación del diagnóstico clínico con otros factores. Estos factores pueden agravar el diagnóstico orientándolo, en muchas ocasiones, a la necesidad de recibir una atención más sanitaria que psicoeducativa, diferente a la que se ofrece en la Fundación Guru.
• La comorbilidad como primer factor de gravedad vinculado al nivel intelectual y a los trastornos disruptivos, de los impulsos y de la conducta que implican un funcionamiento no autista y, al mismo tiempo, un nivel de contención psíquica, física y farmacológica muy intensa y continuada que queda fuera de la naturaleza de nuestros recursos psicoeducativos.
• La gravedad del pronóstico: elemento de gravedad añadida vinculado a los momentos de aparición y a evoluciones crónicas y persistentes con ausencia de respuesta a los tratamientos supuestamente específicos.
• La gravedad relacionada con el consumo de servicios: criterio de gravedad vinculado al uso desordenado y frecuente de los servicios de la red de salud mental.
• La gravedad relacionada con situaciones psicosociales anómalas asociadas: aspectos significativamente anómalos en el contexto de su nivel de desarrollo, de las experiencias vividas y de las socioculturales predominantes.
• La gravedad relacionada con la discapacidad psicosocial: criterios de funcionamiento psicológico, social y ocupacional.